Calculadora de honorarios para tu consulta
Cargá tus gastos del mes, tus horas de atención y el ingreso que buscás, y mirá cuánto tendría que valer, como mínimo, cada consulta.

Valor mínimo por consulta
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para cubrir tus gastos, tus impuestos y el ingreso que buscás.
- Consultas por mes
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- Para cubrir solo gastos e impuestos
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- Costo de cada hora abierta
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La guía en PDF con el método paso a paso y una planilla para hacer la cuenta a mano.
Calidana te muestra lo cobrado por mes, lo que te deben y las sesiones por cobertura, sin planillas.
Cómo se calcula
Primero se estiman las consultas que podés dar en un mes: tus horas semanales por las semanas del mes (52 dividido 12), divididas por la duración de cada turno, menos los turnos que se pierden. Después se suman tus gastos fijos, tus impuestos y el ingreso que buscás, y se dividen por esas consultas.
- Valor mínimo por consulta: lo que tendría que pagar, en promedio, cada consulta para llegar a tu objetivo.
- Para cubrir solo gastos e impuestos: por debajo de este valor, atender te cuesta plata.
- Costo de cada hora abierta: lo que te cuesta tener el consultorio abierto una hora, atiendas o no.
Antes de fijar tu precio
El resultado es un piso, no un precio recomendado. Compará con los valores de referencia de tu colegio o asociación profesional, con lo que pagan las obras sociales y prepagas con las que trabajás y con lo que cobran colegas de tu zona. Y si los turnos que se pierden pesan mucho, bajarlos suele rendir más que subir el precio: en el blog contamos cómo reducir las ausencias en tu consultorio.
Guía de uso paso a paso
- Sumá los gastos fijos de un mes típico: lo que pagás aunque no atiendas a nadie. Los gastos anuales, como el seguro o la matrícula, se dividen por doce.
- Sumá aparte impuestos y aportes. Si varían, usá el promedio de los últimos tres meses.
- Decidí cuánto querés llevarte por mes. Es el número más difícil y el más importante.
- Contá las horas que realmente atendés por semana y la duración de cada turno, con el tiempo entre pacientes.
- Estimá los turnos que se pierden: ausencias del último mes divididas por los turnos agendados. Si no lo medís, empezá con un número prudente.
- Compará el valor mínimo con lo que cobrás hoy. Si cobrás más, ese margen es tu colchón para los meses flojos.
Cuándo usarla
Al abrir el consultorio, cuando no sabés aún cuánto cobrar y es tentador copiar un valor ajeno. Cada vez que cambian tus costos, por ejemplo al mudarte o sumar un alquiler. Al menos una vez por año, para revisar si el valor sigue cubriendo lo que gastás. Y antes de aceptar una cobertura: si lo que paga por sesión queda por debajo de tu costo por consulta, estás financiando esa atención con tus pacientes particulares.
Cuándo no alcanza
Da un piso económico, no un precio de mercado: no considera lo que pueden pagar tus pacientes, lo que cobran los colegas de tu zona, tu experiencia ni tu especialización. Tampoco distingue tipos de consulta; si tenés una primera consulta larga y controles cortos, hacé la cuenta por separado cambiando la duración del turno. Si atendés en varios lugares con costos distintos, el resultado es un promedio. Para decisiones grandes, como alquilar un consultorio nuevo o dejar una cobertura, sumá la mirada de un contador.
Errores comunes
- Olvidar los gastos que no se ven: tiempo de administración, insumos que se reponen cada tanto, capacitaciones y desgaste de equipos.
- Poner como ingreso lo que sobra hoy, en lugar de lo que necesitás para vivir, ahorrar y cubrir las vacaciones, que son semanas sin facturar.
- Contar como horas de atención todas las horas que estás en el consultorio. La calculadora ya descuenta los huecos con el porcentaje de turnos perdidos.
- Subestimar las ausencias: es el dato que más mueve el resultado y el que menos se mide.
- Calcular una vez y no volver a mirar. Los costos cambian y el valor de la consulta tiene que acompañarlos.
Preguntas frecuentes sobre la calculadora
¿La calculadora me dice cuánto tengo que cobrar?
Te dice el valor mínimo que cubre tus gastos, tus impuestos y el ingreso que buscás con las consultas que podés dar en un mes. Es un piso para no trabajar a pérdida, no un precio recomendado. El precio final lo fijás vos, mirando tu zona, tu experiencia y lo que pagan las coberturas.
¿Por qué pide el porcentaje de turnos que se pierden?
Porque una agenda llena en el papel no es una agenda cobrada. Las ausencias y las cancelaciones bajan la cantidad real de consultas del mes y el mismo gasto fijo se reparte entre menos pacientes. Por eso el valor mínimo sube cuando las ausencias suben.
¿Qué incluyo en gastos fijos?
Todo lo que pagás aunque no atiendas: alquiler o expensas, servicios, seguro de responsabilidad profesional, matrícula, insumos de uso constante, software, limpieza y publicidad. Los gastos anuales se dividen por doce. Impuestos y aportes van en el campo siguiente, para que veas cuánto pesan.
¿Cómo uso el resultado si trabajo con obras sociales y prepagas?
Compará lo que paga cada cobertura por sesión con el valor "Para cubrir solo gastos e impuestos". Si una cobertura paga menos que eso, cada sesión te cuesta plata y la estás compensando con otros pacientes. Con ese dato decidís cuántos turnos de esa cobertura te conviene tomar.
¿Se guardan mis datos?
No. Todo se calcula en tu navegador y nada se envía ni se guarda. Si querés conservar la cuenta, anotá los números o pedí la guía en PDF, que trae una planilla para hacerla a mano.
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